Hasta Siempre Amigo!

ChicoRecuerdo el día que llegaste hace 15 años, yo nunca quise una mascota, y de hecho no la he tenido, porque nunca te vimos como un perro. Ese medio día no llegó un animal, llegó un hermano muy peludo… Yo dije que no me encargaría de ti, y llegue a perder las cuentas de las millones de veces que te bajé a la calle, las veces que dormí contigo, que te lavamos, te curamos tus orejas (qué poco te gustaba) y  te cortábamos el pelo etc.  Mi madre dijo que no te quedarías y nada más soltarte mi padre en el suelo, te fuiste a la cocina con ella, sabías a quien tenías que ganarte, se le cayó una patata y aunque era casi más grande que tú te lanzaste a por ella, te ganaste su corazón en 2 minutos. Salió de la cocina y dijo, ¿entonces como lo vamos a llamar?

Ahora ya te has marchado amigo, te echaremos infinito de menos, y a pesar de que la pena hoy es casi insoportable y la acompaña este dolor en el pecho, siempre te recordaremos con una sonrisa porque has sido increíble.

Has dejado un vacío enorme en tu hogar, no podre olvidar cuando llegaba a la casa y desde la calle silbaba para que me oyeras, aunque no hacía falta porque tenías un sexto sentido para ello y como me esperabas en la puerta ladrando y haciéndome fiestas, daba igual que no me hubieras visto en dos días que en cinco minutos, siempre saltabas, corrías y te emocionabas al verme.

Tengo grabado en mi mente como me mirabas fijamente, esperando a que te dijera lo que sea, daba igual porque tú lo comprendías todo y como movías la cabeza a los lados entendiéndome. Dicen que los perros entrenados pueden llegar a entender casi mil palabras, tú gracias a todo lo que te hablábamos la mama y todos, sabías muchas más. Era alucinante como sabías los nombres de la gente, los de tus juguetes, lugares, conceptos, etc. Nunca volveré a ver un perro al que le digan, “¡que quema!” y se espere porque sabe que la comida estaba caliente. Cárchel, las eras, vamos a la cochera, al trastero, al coche, a la calle, la casa, a dormir… Como te enfadabas cuando te decía “¡el Chico se queda!” y ladrabas porque sabías que me iba y no te llevaba, a veces lo hacía solo para hacerte rabiar.

Siempre guardaré los paseos que dábamos, al parque, al bulevar, daba igual, disfrutaba andando contigo por donde fuera, pensando en mis cosas y tú a mi lado.

Me encantaba llevarte a Cárchel y estar los dos solos, y se que a ti también, no te separabas de mi ni un centímetro. Me gustaba pasear por la sierra contigo aunque te pararas cada metro a marcar territorio y volvieras hecho polvo. Tantos tutes te pegaba que el veterinario nos dijo con 11 años que eras el Yorkshire más fuerte que había visto nunca.

Y eras fuerte si, nunca te pusiste malo, pero cuando nosotros lo estábamos no te separabas de nuestro lado, o cuando estábamos tristes, te quedabas haciéndonos compañía hasta que estábamos bien.

La de horas que hemos pasado jugando, todo el día. Nunca dejé de hacerlo por muchos años que tuvieras. Te encantaba jugar conmigo, a perseguir, a tirarte tus juguetes, a pelearnos y nunca has dejado de jugar, no se de donde sacabas esa energía para ir a por tu pata de pollo hasta los últimos días. Era oír la frase, “¡que me como un perrito!” o me ponía a disimular para pillarte, tarareando con tonillo de disimulo “na na naaa” y ya sabías que iba a por ti a revolcarte y a hacerte putadas, ¡como te gustaba!

Nos dejaste alucinados cuando Bea llegó a nuestra vida y tú ya eras mayor. Como aprendiste que cuando ella estaba no podías subirte en las camas o en el sofá. Qué respeto le tenías y !como la querías! Era con la única que te portabas en el coche, porque mira que eras malo en los coches, siempre que ponga el limpiaparabrisas me acordaré de ti.

Todos te hemos querido, y lo haremos para siempre, nunca podremos llenar el vacío que has dejado ni sustituirte, has sido único, el mejor.

Que tu nueva vida te sea propicia amigo, se que alguna vez volveremos a vernos, pasearemos, jugaremos y me mirarás como siempre lo has hecho.

Hasta siempre Chico.

 

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