4 Primaveras

Como enamorado me corresponde serlo, y saberlo o no, es ya cuestión mía. Que si es blanca la luna, te la bajo yo para ti o para ninguna. Encerrado en una prisión con puertas de chocolate, bebo los vientos por ti, carcelera de caleidoscópicos cabellos, que con sus destellos, agitas mi calma…

La primera vez que la vi me dejó impactado, pensé, ¡vaya cosa más guapa! Solo tardé 5 segundos en darme cuenta que además era simpática y tenía descaro. Nunca dejé de pensarla porque sabía que era especial.

Ella era de la tierra de la luz, la misma que impregnaba su pelo rubio y esos ojos azules. De una ciudad andaluza, de fronteras, guerras y mezcolanza… Al fin y al cabo como ella, andaluza, guerrera, singular y divertida. La verdad es que es difícil no quererla y no odiarla un poco a veces. Conocerla es amarla y sentirse amado, es ser un niño bajando la calle de un pueblo de fiestas en verano.

Cuatro años son los que llevamos caminando juntos y revueltos, cuatro años, con sus primaveras y sus otoños. Con historias buenas y muy buenas, pero que como los grandes contadores de cuentos, nos reservamos lo mejor para el día siguiente.

Con estas lineas de “Sabina de todo a 100”, trato de expresar lo que siento por ti,  de manera torpe aunque sincera…

Te quiero cada día un poco más.

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